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¿Desde dónde vives la vida?
¡¡Tener experiencias donde nos vemos agradecidos nos despierta a la vida, nos trae descanso, nos aquieta y es camino de gozo!!

¿Qué es la gratitud?

Experimentamos gratitud; cuando recibimos un bien, un favor.

Nos sentimos contentos, agradecidos, con buen ánimo al encontrar lo que estábamos buscando, lo que anhelamos.

¿Cómo se da la gratitud en las personas?

Somos movidos a gratitud cuando vemos lo que se nos da, lo que recibimos, lo que sí tenemos y esto tiene que ver con atender el presente, el aquí y ahora.
Las personas podemos mirar el vaso medio lleno o medio vacío.

Yo puedo decidir mirar o no mirar; y miramos cuando nos preguntamos ¿qué se me da en este momento?, ¿qué tengo?; ¿con qué cosas, recursos, capacidades cuento al presente?, o puedo decidir enfocarme en aquello que no tengo, lo que me falta. 

Según dónde ponga mi mirada, mi atención al presente; me llevará a vivir de una manera o de otra:

      Efectos de vivir desde la gratitud

      Tener enfocada mi atención en lo que en este momento existe; en lo que tengo; como, por ejemplo; contemplar la naturaleza, los colores, los sonidos; ¡cómo estamos hechos! ¡Cuan maravillosas capacidades y habilidades tenemos!; contemplarlas, mirarlas, reconocerlas en todas las actividades que desarrollamos, nos despierta a gratitud y a vernos valiosos/as.
           
      Atender y mirar – El vaso medio lleno – despierta nuestra motivación, al ver lo que si tenemos, nos mueve a desplegar nuestras capacidades; para enriquecer y compartir y a la vez suplir las necesidades que veo en mi entorno.

      Por tanto, vivir desde lo que tengo, desde lo que existe; despierta posibilidades y nos brinda el aliento y motivación para hacer algo con lo que sí tengo; a compartirlo, a mejorarlo, a enriquecernos.

      ¿Qué bloquea vivir en gratitud?

      Nos bloqueamos, nos impedimos recibir y ver lo que tenemos, lo que se nos da; cuando dejamos de atender lo que existe, lo real; cuando miramos la vida desde la carencia; desde lo que no tengo.
      Mirando desde el lugar de la carencia nos vamos fuera de la vida, de todas las posibilidades que el presente nos ofrece; y así nos frenamos a la gratitud, a la vida.

      Consecuencias de bloquearnos a la gratitud.

      Cuando hemos puesto nuestra mirada en lo que no tenemos, en lo que nos falta; nos vamos al ideal de lo que esperamos tener y que aún no lo tenemos, entonces:

      La persona se esfuerza, para tener lo que aún no tiene y cuando lo tiene, posiblemente seguirá mirando otra cosa que no tiene, y así se mantiene en el hacer y seguir haciendo.

      La persona que vive desde el lugar de lo que le falta; vive en continua insatisfacción.

      Desde la insatisfacción se despierta la queja, el juicio hacia si misma/o, y hacia los demás y el juicio paraliza, nos hace vernos insuficientes, desanima y hunde. nos devuelve una imagen no real de quienes somos. 

      Por ejemplo, cuando la persona se dice algo así como:

      – Eres insuficiente…y otros adjetivos más que le hace verse a sí mismo/a, inapropiado/a, incapaz…

      Desde este lugar; la persona no se ve en toda la  dimensión de quien es, desconociendo toda su riqueza, capacidades y dones.
           
      Cuando la persona se experimenta desde el lugar de la carencia, desde lo que no tiene le puede llevar al sobreesfuerzo, al agotamiento y esto mismo le lleva a sentimientos de desánimo, de insatisfacción; La persona puede llegar a sentir que vive  bajo amenaza y siente miedo; donde la tristeza, la rabia y la ansiedad puede aparecer.

      SUGERENCIAS PARA VIVIRNOS AGRADECIDOS
           
      ¿Es posible salir de este modo de ver la realidad?, viendo el vaso medio vacío solamente; y empezar a ver lo que en este momento tengo, ir a lo real, a lo que es. Sí es posible.

      Sugerencias:

      1. Ejercitémonos en ver la vida desde lo que sí tengo.
      2. Busquemos relacionarnos con personas que se vivan agradecidas; la gratitud, el buen ánimo y aliento se contagia.
      3. Busquemos entornos donde poder enriquecer con nuestras habilidades y dones; para compartir.
      4. Salgamos del lugar de lo que falta, ¡lo que no tengo aún! empecemos a mirar lo real lo que es, lo que existe, lo que sí tengo.
      5. llenémonos de alegría; al mirar lo que cada día se nos da;  en nuestras manos está el poder de transformar diamantes en bruto, que la vida nos ofrece, y atrevámonos a quitar sus impurezas; sacando a cada diamante su brillo y belleza.

      Sí; la vida, la naturaleza; nos ha dado capacidades para desarrollarlas; para buscar y hallar; ¿Por qué no empezar a conocerlas, ponerlas al servicio de la vida y enriquecer nuestro entorno?

      Hemos visto cuán importante es conocer y comprender desde dónde vivimos la vida; cómo miramos.
      Desde lo que tengo o desde lo que no hay, desde la carencia; y según donde estemos nos decimos unas cosas u otras.

      Puedo vivirme desde todo lo que soy, con mis riquezas, dones y también con mis limitaciones, y debilidades; acogiéndome en todo lo que soy; vivirme en integridad y poder verme así, tal cual soy; me da gozo, satisfacción y me despierta agradecimiento a la vida y a cada persona de mi entorno con toda la riqueza que recibo de cada una de ellas.
      Vivirnos agradecidos nos abre al mundo real, nos centra.

      Me despido con una pregunta:
      ¿Y tú desde dónde vives la vida?

      Un saludo y hasta la próxima.

      Elisa C. Garrido Carrión

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